«Cada formación rocosa, cada cañón y cada fósil cuenta una historia que pertenece a toda la humanidad». Con estas palabras, el director general de la Unesco subraya la importancia de los geoparques , una figura que empezó a funcionar en 2015 y que cuenta ya con 241 sitios en 51 países.
El pasado mes de abril, 12 nuevos geoparques se han unido a este selecto club de protección del medio ambiente, una acción que combina conservación con educación ambiental y un enfoque sostenible del desarrollo y que, este año, pone el énfasis en territorios con escasa vocación conservacionista, como los de África o los árabes. Estos son los nuevos integrantes.
1. Changshan, China

Unas 300.000 personas, provenientes de nueve grupos étnicos diferentes viven en Changshan, una zona con más de 1.800 años de historia famosa en China por ser la cuna de un cítrico y una camelia específicos. Además de ser un museo geológico vivo –los fósiles arrojan mucha información sobre la forma y el estilo de vida– la región mantiene un activo cultural que hay que preservar, tanto por haber sido una escala en la Ruta de la Seda Marítima como por su importancia en la escena literaria.
2. Monte Siguniang, China

En el centro geográfico de China, el Monte Siguniang es un escenario único en el que habitan unas 33.000 personas, de las cuales, un número muy elevado proviene de las comunidades tibetanas de Jiarong, que preservan aquí su lengua y su identidad. La singularidad geográfica de este espacio alpino –con flysch y picos de granito de gran altura– atrae tanto a peregrinos que rinden homenaje a la leyenda de las niñas que se transformaron en montañas como a científicos y amantes de la aventura.
3. Terres d’Hérault, Francia

La historia de la Tierra está escrita en Terres d’Hérault, un nuevo geoparque del sur de Francia. En esta región, que abarca 112 municipios y alberga a 100.000 personas, se concentran joyas geológicas tan destacadas como la cantera de mármol de Coumiac, el circo de Navacelles y el lago de Salagou, uno de los grandes afloramientos de roca roja de Europa. El turismo y la viticultura son dos actividades clave en esta zona, que habla occitano y tiene más de 540 millones de años de historia geológica.
4. Nísiros, Grecia

En pocos espacios geología e historia humana son tan inseparables como en Nisyros, un nuevo geoparque ubicado en el sureste del mar Egeo, en el archipiélago del Dodecaneso. Aparte de su belleza, el espacio es un paraíso para adentrarse en el mundo de la vulcanología –tiene uno de los cráteres hidrotermales mayores de Europa, domos de lava…– y experimentar cómo ésta ha adaptado la forma de vida, tanto de la agricultura y la arquitectura, como de la gastronomía y las manifestaciones culturales.
5. Joyce Country and Western Lakes, Irlanda

El gaélico irlandés –gaeltacht– manda en estos paisajes del noroeste de Irlanda, una lengua viva que se convierte en motor de la economía local y en vehículo para reafirmar la identidad social. Es el geoparque global de Joyce Country y los Lagos Occidentales, un territorio con una historia tan extensa –más de 700 millones de años– que cuenta con una gran diversidad de escenarios, que incluyen el único fiordo del país, sistemas kársticos y el istmo de Cong, con un formidable entramado de manantiales y cuevas.
6. Meseta Kárstica Miné-Akiyoshidai, Japón

La piedra caliza se convierte en el geoparque de la Meseta Kárstica de Miné-Akiyoshidai en un factor decisivo a la hora de transmitir la historia de este rincón japonés y de entenderla. Tanto esta piedra como el grupo de Miné, rico en fósiles, evidencian la existencia de vida terrestre en tierra firme hace unos 250 millones de años. Junto a la extracción de la piedra caliza, el patrimonio geológico incluye depósitos de cobre, un mineral utilizado en el Gran Buda Nara, Patrimonio de la Humanidad.
7. Lenggong, Malasia

En el geoparque de Lenggong la vida y la historia irrumpen de improviso y por múltiples motivos, ya sea por el clima tropical –que propicia la biodiversidad y hace que por aquí vivan especies en peligro de extinción, como el tigre malayo o el gecko de roca de Lenggong– o por los bosques calizos, que albergan vegetales raros. A esto hay que sumarle una impresionante riqueza geológica, que incluye suevita formada tras la colisión de un meteorito y ceniza provocada por una erupción volcánica.
8. Delta de Sarawak, Malasia

En la parte insular de Malasia, el río Sarawak llega al mar convertido en un delta que, a lo largo de los siglos, ha ido cincelando esta zona, pero no es el único. El geoparque del Delta de Sarawak se encuentra en el límite donde dos importantes masas tectónicas se unieron hace más de 200 millones de años. En la actualidad, este paisaje goza de un clima tropical que fomenta la biodiversidad, un sistema de deltas fluviales y llanuras, y enclaves como Kuching, destino turístico y Ciudad Gastronómica.
9. Algarvensis, Portugal

Además de playas espectaculares, el sur de Portugal concentra dos características geológicas tan únicas como los depósitos de tsunami de la Lagoa dos Salgados –formados durante el terremoto de Lisboa de 1755– y la mina de sal de Loulé, el punto más profundo del país abierto al público. Con un territorio dividido entre mar y tierra, el geoparque Algarvensis ofrece tanto evidencia de formación volcánica como un rico ecosistema marino y, todo, junto al legado cultural de los que pasaron por aquí.
10. Toratau, Rusia

Los montes Toratau, Yuraktau y Kushtau son los principales atractivos del geoparque de Toratau, pero no los únicos. En este extenso territorio que se encuentra en la confluencia del sur de los Urales y la Plataforma de Europa Oriental, en la República de Bashkortostán se puede leer los 1.000 millones de vida de sus rocas, una historia geológica escrita a través de cascadas, ríos de montaña, gargantas y cuevas, que permite a los visitantes conocer esta zona de la Federación de Rusia y su extenso pasado.
11. Dahar, Túnez

Al sur de Túnez, el geoparque de Dahar no solo es el primero del país, sino el tercero de todo el continente africano. Situado en el extremo nororiental de la meseta del Sáhara, marca el lugar donde se abrió la Gran Falla hace 200 millones de años, lo que provocó la ruptura del supercontinente Pangea. El territorio es también una muestra de adaptación al entorno, con unas 330.000 personas perfectamente adaptadas, que habitan en viviendas trogloditas y enfrentan las condiciones extremas a base de ingenio.
12. Manantiales Serranos, Uruguay

Los registros geológicos de este territorio de Uruguay documentan la apertura del Atlántico durante el Mesozoico y la posterior separación de América del Sur y África. Aquí está Manantiales Serranos, un nuevo geoparque que alberga la cabecera del río Santa Lucía –el tercero más grande del país y soporte de la industria– e incluye enclaves tan importantes como Minas, Solís de Mataojo y Villa Serrana, entornos comprometidos con la conservación del medio ambiente y de sus paisajes montañosos.
La imagen que abre el texto es Cong River at Joyce Country and Western Lakes | © JCWL UNESCO Global Geopark

